Ictus

Un accidente cerebrovascular (ACV), ictus, apoplejía o infarto cerebral, es una muerte repentina de las células del cerebro causada por una falta de suministro de oxígeno al cerebro.

Ictus

Hay dos tipos principales:

Ictus isquémico o infartos cerebrales (80% de los accidentes cerebrovasculares) son resultado de una obstrucción o una reducción del flujo sanguíneo en una arteria que irriga a el cerebro.

Ictus hemorrágicos se deben a la ruptura de una arteria en el cerebro provocando una hemorragia intracerebral (15% de los accidentes cerebrovasculares) o a una ruptura de un aneurisma provocando una hemorragia subaracnoidea (5% de los ACV).

Los “mini-derrames cerebrales” o ataques isquémicos transitorios (AIT), ocurren cuando el suministro de sangre al cerebro se interrumpe brevemente, aunque transcurridos unos instantes, vuelve a circular. Los síntomas suelen desaparecer tras el reestablecimiento del flujo sanguíneo, aunque una acumulación de estas pequeñas lesiones puede tener consecuencias estables en el tiempo.

¿Quiénes pueden tener un ictus?

  • Los adultos mayores de 40 años son quienes tienen mayor probabilidad de sufrir un ictus, pero la gente más joven y los niños también pueden padecerlo.
  • Los ictus afectan a casi la misma cantidad de hombres y de mujeres.
  • Las personas de todas las razas corren riesgo de tener accidentes cerebrovasculares. El riesgo de muerte a causa de un derrame cerebral es casi el doble en la población afroamericana, comparado con el riesgo en la población anglosajona. Por lo general, los afroamericanos sufren daños más graves.
  • Las personas con enfermedad cardíaca podrían presentar un mayor riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares. Además, ciertos tipos de enfermedad cardíaca pueden causar coágulos sanguíneos.

¿Cómo puede reducir el riesgo de tener un ictus?

  • Vigile su presión arterial. La presión arterial alta (o hipertensión) aumenta las posibilidades de tener un derrame cerebral. Una de cada tres personas con hipertensión no sabe que sufre esta enfermedad. Verifique con frecuencia su presión arterial.
  • Controle su diabetes. La diabetes puede dañar los vasos sanguíneos del cerebro y aumentar el riesgo de sufrir un derrame cerebral. Siga la recomendación de su médico para controlar su diabetes.
  • Deje de fumar. Fumar puede causar coágulos sanguíneos. Además, puede aumentar su presión arterial. Hable con su médico, farmacéutico o personal de enfermería para saber cómo puede dejar de fumar.
  • Haga ejercicio a diario. El ejercicio fortalece el corazón y mejora la circulación sanguínea. Además, puede ayudarle a controlar su peso. El exceso de peso aumenta la posibilidad de enfermedades.

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